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Maratón de películas musicales

ARCHIVADO EN: Musicales, Movie Guy, Maratón de Películas


Hace pocos años, el cine musical parecía un género en vías de extinción, incluso el cine de animación (con Dinsey a la cabeza) había decido dejar de producir musicales. Afortunadamente, como todos los géneros clásicos (el western también lo ha demostrado), el musical ha sabido cómo reinventarse para volver a resultar atractivo a las nuevas generaciones de espectadores, reconquistando el favor de la taquilla (Mamma Mia!) y la crítica (Chicago). No creo que nadie se sorprenda si me da por afirmar que a día de hoy el género vive una nueva época de esplendor: No hay año en el que no se estrenen varios musicales de géneros muy diferentes y dirigidos a diferentes tipo de espectadores (Sweeney Todd, High School Musical, Dreamgirls, Hairspray, Repo! The Genetic Opera, etc). Oferta variada para una demanda creciente.

Y esta semana llega Nine a las carteleras, el esperado nuevo musical de Rob Marshall (Chicago) que seguramente peleará con Avatar por la primera plaza de la taquilla. Lo dicho: El musical está de moda, y sólo falta que empiecen a rodarse las futuras producciones en 3D para que se vuelva un género todavía más mayoritario. ¿Os imagináis que Nine llegara a los cines en 3D? Me da a mí que muchos de los que se la van a bajar del Emule no dudarían en pasar por taquilla para ver las espectaculares coregrafías y curvas de Penélope, Nicole, Marion, Kate y Stacy en todo su esplendor. En fin... Otra vez será.

Pero mientras esperamos a que lleguen los musicales en 3D, ¿qué tal una buena selección de películas musicales diferentes?



La pequeña tienda de los horrores: Empezamos por el único musical (propiamente dicho) que he escogido para este maratón. Frank Oz dirigió en 1986 este remake musical de la clásica película de Roger Corman en la que, después de un extraño eclipse, un pobre dependiente de una floristería se hace con una peculiar planta carnívora, que según va creciendo (y cantando), acabará revelándose como un monstruo insaciable que no dudará en comerse a todo el que se le ponga a tiro. La pequeña tienda de los horrores es un musical de lo más divertido y lleno de humor negro que gustará incluso a quienes, por norma general, se ponen nerviosos cuando en una películas, sin venir a cuento el protagonista se pone a cantar.



La leyenda del pianista en el océano (The Legend of 1900): Y después del despiporre de La pequeña tienda de los horrores, un drama romántico de Giuseppe Tornatore que a muchos parecera demasiado cursi, pero que no por ello deja de ser una película muy interesante, con unos decorados, una puesta en escena, y una música de lo más destacable. Tornatore nos cuenta la historia de un hombre (Tim Roth) que nace en un trasatlántico del que nunca sale. Según pasan los años, en el barco descubrirán su impresionante talento para el piano y, poco a poco, llegará a convertirse en toda una celebridad. Con partitura de Ennio Morricone, Tornatore construye su película como si de una declaración de amor hacia la música se tratara (es inolvidable la secuencia en la que Roth improvisa una canción de amor inspirado por la belleza de una joven de la que se enamora al instante). Muy recomendable.



The Commitments: Seguimos con la típica película sobre una banda de música, en esta caso ficticia, contada desde sus inicios hasta su muerte de éxito. Alan Parker nos narra la historia de Jimmy Rabitte, un hombre empeñado en llevar la música soul a Dublin, y para ello, ¿qué mejor que crear su propia banda? La trama no es original, pero los personajes están tan bien construidos y la carrera de Los Commitments resulta tan real, que al acabar la película nos costará creer que no han existido, quizá sea porque su historia es la misma que la de miles de bandas de todo el mundo. Resulta obligado destacar la impresionante banda sonora de la película y un hecho de lo más destacable cuando hablamos de cine musical: Y es que Alan Parker grabó el sonido directo de la mayor de las actuaciones de la película. Una decisión valiente que le honra a él, y hace mucho más disfrutable la película.



Fantasía: Acabamos el maratón con todo un rara avis del género musical (aunque sea difícil pensar en una producción Disney que sea "rara"). Pero es que rodar una película en la que en vez de a partir de un guión, las imágenes se construyen a partir de partituras musicales clásicas, no se puede calificar la ocurrencia más que de experimento. Un experimento que tratándose de Disney no podía fallar. Fantasía tiene ya 70 años (alucina vecina), y si no fuera porque hace 10 años Disney produjo Fantasia 2000, seguiría siendo una película única y genial (¿es un ballet animado, un gran vídeo musical?). Por de pronto la banda sonora es indiscutible: Bach, Tchaikovsky, Schubert, Beethoven, etc. ¿Quién da más? Y si a estas extraordinarias composiciones le añadís las animaciones de la casa, tendréis una nueva forma de disfrutar de los grandes clásicos apta para niños de 0 a 99 años (como se suele decir).

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