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Kristen Stewart. Sexo en Sundance

ARCHIVADO EN: Opinión, Movie Girl, Festival de Sundance


En esta edición de Sundance hemos visto varias películas en las que interviene Kristen Stewart, y entre ellas Welcome to the Rileys. Y a propósito, el Hollywood Reporter ha escrito que "Kristen Stewart está irresistible (...), pero la película es un enorme cliché sobre las prostitutas y sus chulos".

Una parte de mí estaba a punto de lanzarse a despotricar sobre la obsesión de Hollywood con este tema, pero como aún no hemos visto la película, este será un argumento para un artículo futuro. Sin embargo, sí hay algo de lo que podamos hablar: Welcome to the Rileys no sólo un título en el que una actriz joven lucha para que la tomen en serio interpretando a una stripper, sino que es, como comentábamos, una de las dos películas que Kristen Stewart protagoniza en Sundance. La otra es, por supuesto, The Runaways, un biopic de Joan Jett y su grupo lleno de sexo, drogas y rock'n'roll.

En una es la quintaesencia de la víctima de explotación sexual -desesperada, destruida y necesitada de un macho salvador. En la otra en una estrella de rock progresivo que se construye su propio futuro. Nos encontramos con que las dos películas ofrecen visiones opuestas sobre el sexo y la vulgaridad.

Welcome to the Rileys está dirigida por Jake Scott, el sobrino de Tony Scott, director de preciosos vídeos musicales como Everybody Hurts y When You're Gone, y también de la película Plunkett & Macleane. Pero, contrariamente a lo que sucede en sus piezas ultraestilizadas, aquí trata de la desesperación, los destellos de esperanza y la vida que no tiene finales felices.

La película se centra en una pareja que aún lamenta la pérdida de su hija adolescente ocurrida años atrás. Él, Doud Riley (James Gandolfini), encuentra consuelo en una camarera mientras que ella, Lois Riley (Melissa Leo), se vuelve agorafóbica y no sale de casa. Pero cuando Doug pierde a su amante a causa de un cáncer, se escapa a Nueva Orleans en un viaje de negocios y concibe la idea de ayudar a una joven stripper (Kristen Stewart). La chica se convierte en una vía de escape a su dolor, y en el estilo más clásico de Hollywood, arreglar sus errores del pasado. Y la ausencia de él inspira a su mujer a salir de casa y viajar para encontrarle.

Y tal y como podemos leer en The Hollywood Reporter, hay otra stripper en la historia, que el director utiliza para exprimir al máximo las emociones del público hasta llegar a la deseperación. Y tal y como lo ve Kristen Stewart, "no es una película sobre strippers". De hecho, al parecer no la veremos haciendo striptease. De acuerdo con que no es Showgirls ni Striptease, pero sí responde almismo estereotipo, a la misma desesperación producida por la misma historia de siempre.

USA Today asegura que el papel de Stewart es "vulgar" en lo sexual, y lo justifica diciendo que "para una actriz como Kristen Stewart sería más fácil ir a lo seguro", es decir, hacer "comedias románticas o melodramas de Nicholas Sparks mientras siguen funcionando las secuelas de Crepúsculo". En lugar de eso, "Stewart está probándose a sí misma, y al público".

Bueno, la película puede que ponga a prueba el talento interpretativo de Stewart, pero no creo que ponga a prueba al público. Ya la hemos visto en muchas otras películas, en multitud de papeles. Podría resultar un reto si el asunto fuera más provocador o sensible, pero lo cierto es que Welcome to the Rileys no explora nuevos territorios. No ofrece revelaciones, no mira hacia algo completamente diferente. Y ahora pasamos a la segunda película.

The Runaways cuenta la historia del grupo de Joan Jett (Kristen Stewart) antes de que se odiara a sí misma por amar a otro, y narra su pasión por la música. En la película vemos cómo conoce al productor Kim Fowley (Michael Shannon), cómo le recluta para su sueño de una banda de rock femenina, y cómo encuentra una líder en Cherie Currie (Dakota Fanning), y hace historia en los tumultuosos años 70.

Como cuenta Kevin Kelly en su crítica de la película, es un contenedor de canciones que pone de relieve lo que fue el grupo, aunque no cuenta demasiado del resto de miembros del grupo. La película se basa en la autobografía de
Cherie Currie, así que hace mucho énfasis en ella y en el miembro más famoso del grupo, Joan Jett. The Hollywood Reporter dice que "la película prefierer la música y los malos comportamientos a la perspicacia, el carácter o la sustancia". Currie y Jett son meros instrumentos para la producción.

Pero dejemos esto al margen. Sí, hay mucha gente que ha dicho que la película podría ser mejor y que parece más un compendio de vídeos musicales, pero encontramos algo que no vemos en Welcome to the Rileys: nuevos territorios. O, por lo menos, territorios poco transitados.

Karina Longworths dice en su crítica que "la primera imagen de The Runaways es la de una mancha de sangre menstrual en el suelo, y desde ahí la guionista y directora Floria Sigismondi se concentra en el poder, la belleza y la tragedia de la libido adolescente femenina desatada. Desatada. ¿Cuántas peliculas recordamos en las que las mujeres "desatadas" no sean víctimas de la explotación sexual o meros objetos de consumo?

Mostrar uno de los elementos más simples y naturales de la biología que todo el mundo (tanto en el cine como en la vida real) se empeña en ocultar, reconfigura The Runaways desde el primer momento, y coloca a la película como algo que se sale de la norma. Le da a la película una nueva lectura, una en la que el sexo está en primera plana, con chicas jóvenes que alternan las drogas con el sexo libre. Música, drogas y sexo entrelazados como lo estuvieron para los grupos de rock masculinos antes de las Runaways y como lo han estado después.

Tal y como escribe Longworth, la historia es "moralmente problemática", y "esa es la cuestión. Es lo que ocurrió, y aún ocurre con nuevos hábitos y costumbres modernas. Quizás alguien pueda pensar que la película va demasiado lejos al mostrar algunas cosas, que estas chicas se hicieron más famosas de lo que hubieran debido, o cualquier otra cosa. Hay una oportunidad de ver a las mujeres como sujetos fuertes, sexualmente libres y rompiendo las reglas, la oportunidad de ver cómo pueden ser tan rudas como sus homólogos masculinos, y con una audacia que viene de una increíble necesidad de libertad.

No cabe duda de que las interpretaciones y la historia de Welcome to the Rileys son suficientes como para tocar nuestra fibra sensible, y convertir la película quizás en algo digno de ver, y que Kristen Stewart demuestra un telento interpretativo que muchos no creen que tiene, pero también es cierto que sólo muestra comportamientos estereotipados.

Traducción del artículopublicado por Monika Bartyzel en cinematical.com

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